Incontinencia urinaria y su tratamiento

La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina. Este problema se puede manifestar en diferentes circunstancias, niveles de severidad y en relación a diferentes causas. Afecta a un gran número de personas, siendo la mayoría de ellas mujeres. ¿Sabías que el 45% del sector femenino padece este problema? La disfunción puede aparecer a cualquier edad, por lo que cuanto antes sea tratada, más fácil será su solución.

Existen tres tipos de IU:

  • De esfuerzo: Emisión incontrolable de orina asociada a esfuerzos como toser, reir o estornudar.
  • De urgencia: Necesidad inmediata de evacuar la orina que, si no es satisfecha, se produce de forma automática.
  • Mixta: Coinciden ambos tipos de incontinencia.

Cada una de ellas se produce por debilidad de una estructura concreta, por lo que lo primero que debes hacer es acudir a un profesional cualificado, que determine qué es exactamente lo que te sucede.

Factores de riesgo

El principal factor de riesgo es el sobrepeso. La incontinencia se relaciona también con las cirugías pélvicas y abdominales, los traumatismos, el estreñimiento, el número de embarazos y partos, la recuperación postparto, la edad, el sedentarismo, el estrés, la práctica de deportes de impacto, las enfermedades de transmisión sexual, las enfermedades urinarias y la utilización de ropa ajustada. Existe además una influencia del factor hereditario en determinadas mujeres, que tienen debilidad innata de la musculatura del suelo pélvico.

Consecuencias de la IU

  • Frecuentes infecciones urinarias e irritación cutánea.
  • Trastornos del sueño, por las pérdidas nocturnas.
  • Afectación del autoestima y la autonomía.
  • Riesgo de aislamiento social, depresión y disfunción sexual.

Existen diferentes tratamientos para solventar la incontinencia urinaria

  • HÁBITOS HIGIÉNICO-DIETÉTICOS

En primer lugar es fundamental aclarar que una persona con incontinencia urinaria debe hidratarse de igual o de mejor manera que si no la sufriera; únicamente considerando adecuar la ingesta a sus requerimientos y actividad diaria. Ten en cuenta que una hidratación escasa puede afectar de una manera perjudicial a tus riñones. Es aconsejable, además, procurar un aporte mínimo diario de fibra, así como evitar la ingesta de bebidas carbonatadas, lácteos y productos enlatados.

En segundo lugar, cabe destacar la acción fundamental de establecer un calendario miccional. Su propio nombre describe en qué consiste: debes programar las micciones para evitar llegar a la sensación de urgencia, así como a las pérdidas incontroladas. Cada persona tiene una capacidad vesical diferente, pero debes acostumbrar poco a poco al cuerpo a miccionar una vez cada 3-4 horas.

  • FISIOTERAPIA

Asegura en torno al 70-80% de resultados positivos en casos leves y moderados.

En primer lugar, es fundamental identificar la musculatura que se encuentra en disfunción. Es importante dedicar tiempo a aprender a aislar la contracción de los músculos correctos, sin acompañar su actividad de la de glúteos. Debes saber que existe relación directa entre la actividad de esta musculatura y el transverso del abdomen, lo cual será fundamental en el plan de tratamiento.

Entre las herramientas de tratamiento encontramos:

  • Electroestimulación: utilización de corrientes para estimular los músculos correctos, y logar así un mayor control miccional.

  • Técnicas manuales: masaje perineal, fortalecimiento muscular, estiramientos, técnicas osteopáticas.

  • Uso de conos vaginales, bolas chinas y demás material dirigido al fortalecimiento y propiocepción del suelo pélvico. Su utilización se basa en retenerlos por un suave reflejo de contracción provocado por la sensación de que se va a deslizar al exterior.

  • Biofeedback: te enseñará cómo y cuándo contraes correctamente los esfínteres y el resto de estructuras pélvicas, gracias a un mecanismo de control que refleja tu trabajo en una pantalla.

  • Técnicas hipopresivas: Son técnicas basadas en el control de la respiración para el fortalecimiento de la zona abdominal y el suelo pélvico. Su principio es la contracción tras la espiración máxima.

  • Existen además técnicas de control de la vejiga y ejercicios de fortalecimiento, como los ejercicios de Kegel (el lento, el rápido, el ascensor y la onda), que describiremos en futuras publicaciones.

  • PSICOTERAPIA en los casos indicados.
  • FARMACOTERAPIA

Existen ciertos fármacos que facilitan la regulación hormonal y la actividad contráctil de la vejiga y los esfínteres. Se utilizan como apoyo a los tratamientos anteriores. Debes consultar con un profesional si estás interesada en esta medida.

  • CIRUGÍA en casos graves.

 

Para finalizar, te informamos de que este tratamiento rehabilitador de suelo pélvico tiene utilidad tanto en incontinencia urinaria como fecal, tanto en mujeres como en hombres. También resulta útil para el tratamiento del estreñimiento, así como de las disfunciones sexuales. Un gran número de personas recurre a éste como método para mejorar sus relaciones sexuales, sin necesariamente padecer ninguna patología. Así que deja a un lado tu vergüenza y gana en salud siguiendo estos consejos.

 

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