¿Por qué engordo, si casi no como?

Cuando ganamos peso de forma injustificada podríamos tener algún tipo de intolerancia alimentaria.

El diagnóstico para este problema, sólo puede ser dado por un especialista en nutrición, ya que debe realizarnos el estudio preciso de nuestro caso en particular.

Normalmente acudimos al especialista cuando no respondemos a ninguna dieta, y nuestra alimentación es escasa, pero el organismo avisa cuando tiene un problema, y debemos saber escucharle.

Cuando ingerimos alimentos, se absorben las primeras moléculas, que el organismo debería reconocer como propias, y no deberían tener ninguna negatividad en nuestra salud.

Hay alimentos que el intestino absorbe antes de completar su digestión, en ese momento se desata la intolerancia.

Para enfrentarse a esta situación, el organismo provoca un aumento en la retención de líquido, para ayudar a la absorción de estas sustancias perjudiciales. El aumento de peso, es esa retención de líquidos que nuestro organismo utiliza para ayudarse contra esos alimentos.

Cuando llegamos a un punto de sobrepeso, lo mejor es realizarse las pruebas alimenticias que detecten el alimento al que somos intolerantes.

Debemos tener claro, que una intolerancia, no es una alergia.

  • Con las alergias, salen granos, eccemas, problemas respiratorios y otros factores que son perjudiciales para nuestra salud.
  • La intolerancia alimentaria es más leve, provoca cansancio, apatía, dolor de cabeza, transpiración excesiva y digestiones pesadas.

Las personas que no podemos ir a que nos diagnostiquen el problema, también podemos eliminar de nuestra dieta el alimento sospechoso, y al cabo de unos días volver a consumirlo observando que reacciones nos da nuestro organismo. El único problema al realizar esto en casa es que hasta que se de con el alimento en cuestión podríamos tardar mucho más, terminando en el especialista de igual manera.

¿Cuáles son los principales culpables de la intolerancia?

Estos alimentos son los que en mayor magnitud provocan estos problemas:

Ajo, avena, azúcar, café, cerdo, chocolate, fresas, huevos, lácteos, levadura, maiz, naranjas, patata, perejil, té, tomate, trigo, vacuno.

El método más usado, es la biorresonancia, la cual corrige la incompatibilidad con cualquier alimento, ya que envía nuevas informaciones al organismo y evita las erróneas, para regular el sistema inmunitario.

¡No dejes que sea un problema!

 

 

 

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