¿Qué es la fibromialgia?

La fibromialgia se define como dolor crónico musculoesquelético, acompañado de fatiga, rigidez, hormigueos y trastornos del sueño. Otros síntomas son ansiedad y depresión, así como jaquecas, dolores en la menstruación, el llamado colon irritable, sequedad de boca y ojos, y trastornos de circulación de manos y pies.

Constituye una enfermedad con claro predominio femenino (entre el 85% y el 94% de los casos se dan en mujeres). La forma más común se describe en adultos jóvenes, entre los 30 y 50 años.

¿Por qué se produce?

Las personas fibromiálgicas perciben como dolorosos estímulos que habitualmente no lo son.  La fibromialgia es una enfermedad física real; es cierto que recibe una alta influencia psicológica (relacionada principalmente con el estrés) pero, según estudios recientes, su origen se encuentra en la incapacidad del individuo de mantener su temperatura corporal de forma constante por afectación de los shunts arterio-venosos, lo cual ocasiona una alteración de la nutrición de los músculos y tejidos de la piel, y provoca además sensibilización del sistema nervioso simpático.

Abordaje de la enfermedad

Una vez que ha sido diagnosticada, puedes combatir la fibromialgia recurriendo a un gran número de intervenciones, tales como:

  • Farmacología: Tu médico te aconsejará qué tratamiento es el adecuado para ti. Los fármacos más recetados focalizan su acción en el control del dolor y otros síntomas (trastorno del sueño, fatigabilidad, alteraciones del estado de ánimo,etc). Entre ellos destacan los analgésicos, anticonvulsivos y antidepresivos.

 

  • Técnicas de pensamiento positivo: Existen numerosos recursos para controlar la forma de actuar, tales como la afirmación (no pensar nada en negativo, como posibilidad ni como deseo, sino siempre como una afirmación), la visualización (imaginarse haciendo lo que se quiere hacer, estando donde se quiere estar…), la meditación (intentar desconectar de todo lo que nos rodea durante unos minutos al día) o la valoración (al final de la jornada enumerar entre 3 y 5 experiencias positivas de ese día) entre otros.

 

  • Educación postural: Ergonomía en el trabajo, así como en la ejecución de actividades cotidianas. Desarrollaremos este aspecto en las siguientes publicaciones. Una correcta ergonomía te ayudará a reducir el dolor y la fatiga.

  • Electroterapia: interferenciales y TENS. No se ha demostrado su eficacia en relación a esta enfermedad, pero ayudan a reducir el dolor derivado de contracturas musculares, el cual puede agravar la sintomatología relacionada con esta enfermedad.

 

  • Técnicas de relajación: Existen innumerables técnicas para reducir la tensión acumulada en el cuerpo, unas centran su acción en la respiración, otras en la imaginación, otras en la tensión/relajación de diferentes grupos musculares e, incluso, existen las que se basan en la visualización de puntos de frío/calor. Cada uno de nosotros aceptamos mejor una técnica diferente así que, si has probado una y no te ha ido bien, no te rindas y prueba con otra distinta.

 

  • Estiramientos: Suaves, lentos y controlados. Prueba a hacerlos tras actividades que te provoquen fatiga, así como al final del día.

 

  • EJERCICIO AERÓBICO: Fundamental en el tratamiento. Se recomiendan paseos diarios de 20-30 minutos, sincronizando los movimientos con una respiración adecuada, y aumentando paulatinamente la actividad, hasta llegar a retomar la rutina deportiva que pse pudiera tener antes del diagnóstico. El ejercicio hará que disminuya la rigidez articular y la sensación de cansancio, así como el malestar general ligado a la fibromialgia. Una alternativa a caminar, si te gusta, puede ser la natación.

  • Higiene del sueño: Aunque no lo parezca, un horario de sueño normalizado, así como un control de las horas de sueño (evitando tanto el defecto como el exceso) es uno de los mejores remedios contra la fatiga, el desequilibrio alimenticio y las alteraciones psicoemocionales.

Existen además asociaciones especializadas y programas de educación sanitaria en diferentes centros de salud, en los que se comparten experiencias y estrategias de afrontamiento de los síntomas. Puedes consultar con tu médico de familia, él te informará sobre el lugar más cercano en el que se impartan estos cursillos.

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